UPAP de la Marina
upap

Opinión de prensa católica



upap


María José Mansilla
Religión en Libertad

¿Que ha hecho mal el movimiento provida en España?

El movimiento provida en España hoy en día, con toda sinceridad, está agonizante. Esto no quita que haya personas excepcionales y que se hagan cosas buenas, claro que sí, pero con toda sinceridad, su repercusión social y efectividad son a día de hoy más que limitadas.

¿Qué se ha hecho mal? En mi opinión hay una cuestión principal y otras secundarias.

La cuestión principal ha sido la elección de la aconfesionalidad como bandera, que, si bien obedece a motivos lógicos, creo que es un error.

El motivo por el cual se decidió parece razonable, no es necesario ser católico para defender la vida, esto es cierto, o lo es hasta un punto. Me explico, hay personas de bien cuya razón les dice que matar a un niño no nacido es una atrocidad, y no son católicas, como Gandhi, o ni siquiera son creyentes como la asociación SecularProlife. Hasta aquí nada que objetar. Pero hay varias matizaciones:

·         En primer lugar, la sacralidad de la vida humana no es una cuestión secular. En todas las sociedades y culturas anteriores a Jesucristo y después de El, el ser del género humano no significaba automáticamente que se fuera persona ni que se tuviera derecho a la vida y en las culturas y religiones de raíz no judeocristiana tampoco. Jesucristo nos trajo la increíble novedad de que toda vida humana es sagrada, sin importar sexo, ni edad, ni condición ninguna. Lamentablemente en el siglo XX la descristianizada sociedad occidental también pone en duda que toda vida sea importante y el aborto y la eutanasia son claras evidencias, eso sin hablar de las terribles ideologías ateas como el comunismo que aun sigue coleando. Justamente hoy se cumple el centenario del aborto que nace en la Unión Soviética y que con mucha alegría y gran dedicación fue asumida por la Alemania nazi. Sin Dios no hay fundamento para la moral, esto puede discutirse teóricamente, pero la realidad nos demuestra lo contrario. Sin Dios el valor de la vida humana se diluye y se implanta la ley del mas fuerte. Sin estar unidos a quien es la fuente de la Vida. ¿cómo vamos a defender la vida?

·         En segundo lugar, el aborto no es una causa aislada, sino como nos dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae es una auténtica conjura contra la vida. Esta batalla por la vida y la dignidad humana no es una únicamente una cuestión social, ni cultural, ni económica, es todo eso y mucho más, es sobre todo una batalla espiritual. Las organizaciones de la cultura de la muerte tienen una fuerza increíble, todo el dinero, todo el poder, todos los medios de comunicación y todo el sistema educativo, es un auténtico leviatán. ¿Y los defensores de la vida? Pocos y mal avenidos, esta es la triste verdad. Pero recuerdo que en la Biblia David venció a Goliat, pero eso sí, lo venció porque Dios estaba de su parte. Humanamente no tenemos posibilidad ninguna, hay que convencerse, solo Dios puede.

Dentro de las cuestiones secundarias se me ocurren varias:

·         La primera es que nos hemos creído que las personas abortan por dinero y nos hemos volcado en la acción social. Ojalá se abortara solo por dinero, es el motivo más sencillo de solucionar y estadísticamente no es mayoritario.

·         La segunda es que hemos eliminado al varón de la ecuación. Nos hemos contaminado con eso de «nosotras parimos, nosotras decidimos» y que el embarazo es cuestión de mujeres. Es una estrategia de la cultura de la muerte, el varón ninguneado y la mujer sola.

·         La tercera es que hemos dejado la formación sobre los aspectos de la vida dentro de actos académicos muy sesudos. Por supuesto que esto es importante y que debe haber pensadores e intelectuales que se involucren y que en los congresos se dicen cosas importantes… pero la realidad es que se enteran los mismos cuatro de siempre y el pueblo creyente de a pie se encuentra absolutamente perdido y confundido en estos temas.

·         La cuarta es de alguna manera consecuencia de la razón principal. Tenemos complejo de católicos y tratamos de hacérnoslo perdonar evitando cualquier referencia a Dios. Un acomplejado no convence a nadie, si me avergüenzo de lo que soy poca credibilidad tengo. Creo que nos hemos tragado lo de «tu argumento no vale porque eres católico». Valiente tontería, y el tuyo porque eres ateo o porque budista o agnóstico o porque militas en un partido y yo en otro y entonces lo que es bueno para ti no lo es para mí. Relativismo en estado puro.

·         La quinta es que no se puede ser provida y fomentar la anticoncepción. ¡Qué radical eres! – me dicen- mejor que tome anticonceptivos a que aborte! Hombre pues sí, mejor que me corten un brazo que el cuello, pero vamos que solución no es. No es solución porque la mayoría de los anticonceptivos son abortivos y porque, una vez que separo el acto sexual de la apertura a la vida, el bebé no es más que un fruto indeseado de una relación y puedo eliminarlo. La estadística me avala, a más anticoncepción más aborto. Y la realidad también, sin anticoncepción no hubiera existido la «revolución sexual» que tantos males ha traído y sigue trayendo.

·         La sexta es común a casi todas las actividades humanas y fruto del pecado original, la soberbia de pensar que yo soy el salvador del mundo, y claro, es que ese puesto ya esta dado. La soberbia en el movimiento provida tiene la forma de un excesivo personalismo, de separación en una miríada de microasociaciones de 4 miembros, la prepotencia de «mira cuantos niños he salvado» (oye y hasta los bautizo con toda la pompa), la maledicencia…

¿Cómo nos han traído la cultura de la muerte? Cambiando nuestra mentalidad poco a poco, llamando a nuestros deseos derechos, manipulando nuestras emociones, endureciendo nuestros corazones con el pecado. ¿Cómo podremos acabar con ella? Con el proceso contrario: proclamando la verdad, liberándonos del pecado, cambiando nuestro corazón de piedra por un corazón de carne… y eso, solo lo hace Dios, aunque para ello quiera nuestra colaboración. Pero, ojo, a su manera, a la manera de Evangelio, no solo con los medios humanos, de otra manera la batalla  estará ya perdida