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Tribuna



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Publicado el 31/01/2019


“PASCUA SAGRADA”

Profundizando en el gran Misterio 

Se habla del pecado como una cosa pasada, obsoleta; como una cosa absurda o como si fuera la cosa más inocente del mundo: cosas de viejitos, cuentos para niños. Vivimos junto a él durante años y años, tranquilamente, sin miedo alguno. Somos así de inconscientes: tenemos miedo a mil estupideces pero no tenemos miedo a lo que de verdad hay que temer.

 

Y, en realidad, ya ni se sabe qué es el pecado, ni interesa enterarse: “porque, mira, más vale no enterarse. Estaba yo muy a gusto sin saber estas cosas. Quita, quita, quita… Prefiero no enterarme”. Esto es una patética realidad.

 

Y opino que hoy día es necesario alzar la voz y “clamar a voz en grito para denunciar al pueblo sus delitos” . No nos podemos callar el delito de haber olvidado a Dios, o de haberlo relegado al último lugar entre las propias preocupaciones.

 

Es muy necesario, repetir hasta la saciedad, intentar hacer comprender esa verdad tan reiterada en la Biblia, que hoy han borrado, que es que el pecado no solamente existe y es real, sino que el pecado es muerte. 

 

¡El pecado es muerte! No podemos dejar de decirlo, no tenemos que juzgar ni condenar a nadie, pero la realidad es que ¡el pecado es muerte! El pecado es una realidad que existe, aunque no la quieran ver, y es muerte. Y si tú convives tranquilamente con tu pecado… “¡No pasa nada, porque da igual!”…estás tranquilamente viviendo y conviviendo con tu sentencia de muerte. “Pero… ¡ay, qué cosas dices!” ¡No digo cosas raras, es la pura verdad! Y la verdad hay que decirla, no podemos renunciar nunca “a clamar a voz en grito para denunciar al pueblo sus delitos” que dice el profeta Isaías. Y ¡eso es un signo profético y eso lo tenemos que decir al mundo de parte de Dios, que eso es ser profeta!

Madre Olga María del Redentor, cscj


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