UPAP de la Marina
upap

Tribuna



upap


Publicado el 01/02/2019

Que no te engañen

Al publicar esta hojuela una vez al mes, no me parece oportuno comentar en ella temas de actualidad, que ya están muy sobados en los medios de comunicación, sino más bien lo contrario: temas que aparecen poco o nada en los medios. Y, hablando de medios, alguna vez me preguntan cuáles son más fiables, tanto de prensa, como de radio y televisión. Creo que es imposible dar una respuesta ponderada, porque habría que tener tiempo para verlos todos y no es mi caso. Sí suelo recomendar que, cuantos más se vean, mejor. Sabido es que los medios tienen siempre unos propietarios y esos propietarios tienen unos intereses y obviamente utilizan los medios de su propiedad para defender sus intereses, contratando periodistas de su gusto. Incluso la radio y la tele públicas son parciales, porque impone su línea en ellas el partido político dominante. Por aquello de que la Conferencia Episcopal participa con un 51 por ciento en la cadena radiofónica Cope y en la televisiva Trece, me preguntan a veces también por estas dos cadenas. En lo que las veo, me parece que son demasiado parecidas a las demás, que quizá es lo peor que puede decirse de ellas. Percibo que últimamente se han suavizado un poco, pero sus comunicadores estrella y su línea editorial se escoran demasiado hacia un lado del espectro político. No entiendo que en la Cope se hayan volcado tanto con el fútbol, contratando a los periodistas principales de otras cadenas, para ganar en audiencia, como si el balompié fuese lo más importante en la vida. En Trece también me sobra cine y en ambas me faltan programas que traten a fondo temas sociales y dediquen más tiempo a pobres y marginados, que tiene que ser lo que distinga a un medio de comunicación cristiano. De las televisiones, la que menos me gusta es la Sexta, la Secta al decir de algunos, pero tampoco recomiendo hacerle boicot total. No hay bonito sin su “pero”, ni feo sin su gracia y en la Sexta hay también cosas buenas. Tampoco le tengo especial cariño a la TPA, por lo que supone de manipulación y de despilfarro, aunque ya hicieron importantes recortes. Pero bastaba con que en la tele pública le dedicasen unas horas a cada autonomía y ya se podía incluir en ello lo mejor de la TPA. ¡Qué bien hizo Revilla al no querer tele autonómica en Cantabria! Pero bueno, a lo que iba era a remachar la recomendación inicial: cuantos más medios veas, leas u oigas, mejor informado-a estarás. Ya habrás notado que una misma noticia puede cambiar mucho, según quién la cuente y cómo la cuente.
 

En las hojas que publicaba en mis anteriores destinos frecuentaba comentarios en los que cuestionaba a quienes presumen de ser “progresistas”, pero, a mi modesto entender, no lo son tanto. Sin ir más lejos, en la hoja anterior me refería al absurdo de considerar progresista el aborto. Pues algo parecido puede decirse de otras prácticas. Por ejemplo, últimamente se habla mucho de la maternidad subrogada, dicho más claramente, de las madres de alquiler. Y se quedan tan anchos, incluyendo en el credo progresista este comercio con la maternidad y la paternidad. ¿Qué tendrá eso de progresismo? Piensa, por otra parte, ¿cuántos gobiernos supuestamente progresistas hemos tenido en España desde que llegó la democracia y qué han hecho con el tema de la prostitución, por ejemplo? Tapar la nariz y mirar para otro lado, porque hay muchos intereses en el tema y no hay agallas progresistas para hacerle frente. ¿Y qué te voy a decir que no sepas de la venta de armas? Aunque los Tratados Internacionales y la propia ley española prohíben vender armas a países sobre los que existan indicios de violaciones de los derechos humanos, el actual Gobierno socialista-podemita, que parece que inventó el progresismo, tapa también la nariz y silba un tango, mientras que somos el tercer país que más armas le vende a Arabia Saudí para que siga masacrando yemeníes. Y mira a ver si la Sexta, y las que no son Sexta, te informan mínimamente del conflicto de Yemen y de las barbaridades que cada día se perpetran en Arabia Saudí, incluidos latigazos y lapidaciones de adúlteras. Como es un país árabe, silencio sepulcral, porque el miedo guarda la viña; si fuese un país cristiano, leña al mono. En suma, que no te fíes mucho ni de Gobiernos, ni de medios de comunicación que presumen de progresistas, porque en ellos suele hacerse realidad el adagio “díme de qué presumes y te diré de qué careces”. Que no te engañen. 

José Manuel Fueyo Méndez
Párroco de la Marina (Villaviciosa)


indice